Ya en 1998, el Consejo de Estado francés elaboró un informe (menos mal que existe archive.org), en el que afirmaba que la evolución del sistema de los nombres de dominio estaba esencialmente guiada por los intereses de Estados Unidos, ignorando ampliamente la soberanía de los otros Estados, que los órganos de regulación del DNS debían tener un carácter internacional, así como el propio DNS y que los principios esenciales del DNS deberían ser definidos en el marco de una organización internacional.
Era la época en que la IANA comenzaba dar los primeros pasos para, siguiendo las instrucciones del departamento de comercio estadounidense, crear lo que actulmente es la ICANN que, como vemos, carecía ya desde el principio del carácter internacional que se pretendía para esta institución.
En aquella ocasión, el gobierno norteamericano ideó primero un "libro verde", que fue duramente criticado por la comunidad internacional, y poco después se publicó el "Libro Blanco" que no admitía ningún tipo de enmienda pues se publicaba con el carácter de definitivo.
Han pasado casi 10 años y la historia vuelve a repetirse. La comunidad internacional reclama la internacionalización de la gestión de Internet, pero Estados Unidos dice que nada de nada, y que a lo sumo se creará un especie de foro internacional, sin ninguna autoridad efectiva, para discutir cuestiones como el spam, los virus y el ciber crimen, según han informado medios como la BBC o The Register.
Mientras, autores, como Lessig, que antaño criticaron la ICANN, ahora cierran filas para proteger el monopolio, sosteniendo la falacia de que la ICANN sólo se dedica a cuestiones técnicas al margen de la política.
En fin, que todo cambia para seguir igual.
Javier Maestre
Bufet Almeida